¿Se pueden mostrar los senos en público?

Se analiza la exhibición pública y el tema de exhibiciones obscenas para el derecho, incluyendo el derecho penal

Un grupo de chicas se descubrió el torso en una playa y mostró los senos. La reacción fue desproporcionada y terminaron asediadas por patrulleros. ¿Qué dice la ley?

Una ley poco clara

La ley pena el delito de exhibiciones obscenas pero no aclara qué es lo “obsceno”… En concreto, el código penal multa a quien “en sitio público ejecutare o hiciere ejecutar por otro exhibiciones obscenas expuestas a ser vistas involuntariamente por terceros”.

Esta tarea de definir lo obsceno queda en manos de los jueces. Por ejemplo, la Sala V de la Cámara del Crimen porteña, consideró que circular por la calle en ropa interior no es un delito, y absolvió a una travesti.

En general se usa para alguna persona que anda desnudo/a por la calle, a propósito,y dejando de lado los sitios habilitados (campo nudista) o protesta. En las playas, alguna ordenanza podría requerir tener el torso cubierto.

En concreto, las chicas fueron en topless a una playa de Necochea y la reacción policial fue (en mi opinión) desproporcionada porque hay otras prioridades (ej. seguridad vial). Ahora bien, la policía se defendió diciendo que actuaron porque muchos vecinos y veraneantes lo pedían.

La pregunta es: ¿Qué tan necesario es tener que mostrar las tetas en el medio de la aglomeración? ¿Debe haber sectores especiales? El argumento de que no afecta a terceros no es válido porque estando en público es inevitable verlas. ¿Hasta dónde son los límites?

 

La opinión de un juez

El juez Mario Juliano a quien cayó el caso, escribió lo siguiente. Lo transcribo sin necesariamente compartirlo. Finalmente dijo que no había ilícito:

“Mi ciudad, la ciudad que amo, la ciudad en la que vivo, ha sido el escenario donde se encendió la mecha de la polémica sobre la desnudez, desde el momento que una muchachas decidieron quitarse el corpiño en una playa pública atestada de veraneantes. En los hechos, se convirtió en un verdadero acto de rebeldía cívica frente a determinadas pautas culturales.

En estos días me tocó, como juez de feria, resolver las actuaciones policiales sobre el caso. En primer lugar dispuse el archivo de las actuaciones, ya que desde mi perspectiva los hechos carecían de relevancia contravencional. La norma que podría sancionar este tipo de hechos se refiere a actos obscenos que afecten la decencia pública.

Tal como se comprenderá, coincidir acerca de qué es lo que significa un acto obsceno o en qué consiste la decencia pública es una tarea imposible de lograr. Ero, independientemente de ese aspecto legal, lo cierto es que el hecho que una mujer descubra sus pechos no representa un acto objetivamente lesivo para terceros y, por ende, se encuentra exento de la autoridad de los magistrados.

(…)

Los conflictos con el cuerpo han sido relacionados con la curiosa noción de la moral pública, que aún sin conocer su significado y sus alcances, ha sido uno de los potentes argumentos para imponer una forma de vida a personas que no comparten los gustos de quienes deciden qué es lo que debe entenderse por ese concepto. La moralidad pública no se agota en una mera discrepancia sobre los gustos personales y formas de posicionarse frente a la vida, sino que se traslada al ámbito penal para reforzar las ideas de quienes tienen la posibilidad de regular nuestros comportamientos, sancionando con penas de arresto o prisión a los que se opongan a la visión oficial.

La defensa irrestricta de las libertades me lleva a posicionarme en favor de las mujeres que decidieron descubrir sus pechos, del mismo modo que apoyo las manifestaciones (tetazos) que ocurrirán en los próximos días en defensa de los derechos. Esa es una de las formas (en ocasiones la única posible) de provocar un debate sobre las cuestiones que nos conciernen, del mismo modo que ocurre con otros temas (marihuana, edad de punibilidad, violencia de género) que deben formar parte de una agenda amplia y generosa en la que participemos la mayor cantidad de personas, propio de democracias más deliberativas.

La ocasión (la enorme repercusión nacional e internacional del episodio) me pareció propicia para reclamar a la legislatura bonaerense la necesaria reforma del Código de Faltas en general, y particularmente su artículo 70, que es el que reprime a los actos obscenos. El Código de Faltas, vigente desde marzo de 1973, es una verdadera rémora autoritaria y los bonaerenses nos merecemos contar con una herramienta legal adecuada a una sociedad moderna, que contribuya a la convivencia y el uso igualitario de los espacios públicos.

Finalmente, ante la posibilidad que estos hechos se reiteren en las playas necochenses, o que se produzcan manifestaciones a favor o en contra del ejercicio de ese derecho, reclamé a las autoridades policiales que se conduzcan con extrema prudencia, evitando el empleo de medidas coercitivas, tratando de mediar en las situaciones conflictivas (si se presentaran) para evitar la producción de hechos de violencia.

Una sociedad diversa y plural no puede aspirar a la unanimidad de las opiniones. Eso sólo ocurre en los regímenes dictatoriales. Difícilmente nos pondremos de acuerdo sobre la desnudez y la forma de practicarla. De lo que se trata es de encontrar puntos de convivencia que nos permitan avanzar hacia modelos de sociedad más libres, donde existan mayores posibilidades de ejercer los derechos y realizarnos individualmente. Y de lo que también se trata es de abandonar ciertas hipocresías, que condenan el topless de unas chicas en un balneario, pero que mira para otro lado frente a hechos de inusitada gravedad.

Celebro entonces que Necochea (mi Necolandia) haya sido el sitio donde se reinstaló esta polémica que, sin lugar a duda, contribuirá a hacernos más libres.” (fuente).

Abajo podés leer la resolución completa. Esto es lo que interpretó el juez que entendió en el caso, pero otro juez podría haber decido algo distinto, fundado, claro.  Un esbozo de opinión sobre el asunto.

Las posturas sobre el asunto

Estoy casi seguro de que no es un tema para el derecho penal. Y desde ya considero que la reacción policial es desproporcionada, cuando hay temas más importantes. Pero que haya (por ej.) asesinatos no quita el debate sobre el punto y discutir la regulación. La norma actual (una ordenanza de los 70s) impediría el topless en todas las playas y solo en algunas. ¿Es esto deseable? ¿Debe mantenerse o conservarse? La legislatura debe decidirlo.

Sobre la razonabilidad del problema, desde una postura más conservadora se argumenta,¿Qué sucede si hay bañistas que tienen criterios más restrictivos de exhibición corporal? ¿Podrán tener playas donde haya bañistas con más ropa? ¿Las que hoy son minoría el día de mañana pueden ser el grupo que imponga su moral (de exhibición) al resto?

Hay muchas familias a quienes les incomoda, quieren ir a la playa y no ver chicas en topless. Los conservadores preguntan: “¿Cómo se los protege?” Lo natural no siempre es deseable. Por eso el hombre se diferencia, por poder elegir.  A muchos puede gustarles la idea de ver tetas en la playa, ¿Pero qué sucede con quienes no?

Hasta ahora, la cuestión se resolvió con destinar algunos sectores de playa para topless, nudistas, etc. Pero un día un grupo de mujeres irrumpieron y decidieron hacerlo en una playa tradicional y a la vista de todos.

Desde una postura más liberal, se argumentaría que la mujer tiene todo el derecho de mostrarse, perfecto, pero el tema es dónde… ¿En público o solo su intimidad? ¿Qué sucede si lo hace un hombre con lo que hoy consideramos partes pudendas? Desde ya que Argentina no es Brasil, y en general no nos gusta la sunga…

El hecho de que la TV y algunos medios usen las tetas como anzuelo y materialicen el cuerpo de la mujer a menudo, ¿Sirve como justificativo? ¿O justamente ese es el punto adonde no queremos llegar?

En cualquier caso creo que es bueno y sano el debate sobre estos temas, propio de una sociedad pluralista y democracia, sin oprimir a quien piense distinto.

Para seguir leyendo más opiniones y polémicos artículos sobre el tema, ver este link o abajo, página siguiente.